Cuando corres, tu cuerpo te va hablando. La respiración se acelera, las piernas pesan más o menos, la cabeza te dice si puedes aguantar el ritmo o no. Aprender a escuchar esas señales y traducirlas en un número es justo lo que propone la escala de Borg, un método sencillo y con respaldo científico que muchos corredores usan para entrenar sin depender de ningún aparato. Si todavía no la conoces, te contamos de qué se trata y cómo puedes empezar a aplicarla desde tu próxima salida.
¿Qué es la escala de Borg?
La escala de Borg es una forma de medir la intensidad de un esfuerzo físico a partir de cómo lo sentimos, sin pulsómetro ni potenciómetro de por medio. Solo hace falta hacerse una pregunta muy simple mientras corres: ¿cómo de duro estoy trabajando ahora mismo?; y ponerle un número dentro de la escala.
Origen y para qué sirve
Detrás de esta herramienta está Gunnar Borg, un psicólogo sueco que en los años 60 se propuso entender cómo percibimos el esfuerzo de manera subjetiva. Quería dar a entrenadores, médicos y deportistas un sistema fiable para cuantificar el cansancio, en una época en la que la tecnología deportiva era prácticamente inexistente. Su trabajo sigue vigente hoy en fisioterapia, en programas de rehabilitación cardíaca y, claro, en el entrenamiento de running. De hecho, cuando algún compañero de carrera habla simplemente de la escala Borg, se refiere exactamente a este mismo método.
Escala de Borg original vs. escala de Borg modificada
Existen dos versiones de esta escala y conviene distinguirlas. La original va del 6 al 20, un rango algo curioso a primera vista, pero que, multiplicando el valor por diez, se obtiene una aproximación bastante cercana a la frecuencia cardíaca esperada. Años más tarde llegó una versión más manejable, la escala de Borg modificada (también conocida como CR10), que reduce esos valores a un rango del 0 al 10. Para el día a día de un corredor, suele resultar mucho más intuitiva.
Tabla de valores: cómo interpretar cada nivel
Da igual qué versión prefieras; lo que hace útil a la escala de esfuerzo de Borg es que convierte una sensación difusa en un dato concreto, algo que puedes anotar y comparar de una sesión a otra.
Del 6 al 20: la escala original
- 6-7: esfuerzo nulo o casi inexistente
- 9-10: muy ligero
- 11-12: ligero
- 13-14: algo duro
- 15-16: duro
- 17-18: muy duro
- 19-20: esfuerzo máximo
Del 0 al 10: la escala modificada
- 0-1: reposo o esfuerzo mínimo
- 2-3: ligero
- 4-5: moderado
- 6-7: intenso
- 8-9: muy intenso
- 10: esfuerzo máximo absoluto
¿Qué es el RPE y por qué es lo mismo?
Es habitual encontrarse con las siglas RPE en planes de entrenamiento, en aplicaciones de running o en boca de un entrenador. RPE viene de «Rate of Perceived Exertion», que en español traducimos como índice de esfuerzo percibido, y no es ni más ni menos que el nombre técnico de lo que se viene explicando. Así que, si lees u oyes hablar de la escala RPE, ya sabes que se trata de la misma escala de Borg de toda la vida, solo que con otro nombre.
Cómo usar la escala de Borg en tus entrenamientos de running
Para llevar la escala de Borg a la práctica, basta con pararte un momento durante el esfuerzo y preguntarte, con sinceridad, cómo te sientes en ese instante.
Rodajes suaves y recuperación (Borg 11-13)
¿Puedes mantener una conversación sin esfuerzo mientras corres? Si la respuesta es sí, vas bien encaminado. En los rodajes suaves y en los días de recuperación, la respiración debería ser cómoda y el ritmo, llevadero. Si notas que te falta el aire para hablar, probablemente estés yendo más rápido de lo que toca.
Ritmo de competición y series (Borg 15-17)
Aquí la cosa cambia. La respiración se acelera de forma notable y hablar ya cuesta bastante más. Es la zona habitual de los ritmos de carrera en fondo y de las series largas en pista, esos entrenamientos en los que sabes que estás trabajando de verdad, pero todavía puedes mantener el control.
Esfuerzo máximo y test de forma (Borg 18-20)
Sprints finales, repeticiones cortas al límite, tests de esfuerzo; este es el terreno de las sensaciones más exigentes. Conviene reservarlo para momentos puntuales y bien planificados dentro de tu temporada, no para convertirlo en una rutina diaria, porque el cuerpo necesita tiempo para recuperarse de ese nivel de exigencia.
Escala de Borg vs. frecuencia cardíaca: ¿cuál usar?
No hace falta elegir una sola herramienta, porque ambas se complementan bien. El pulsómetro ofrece un dato objetivo y constante, pero también puede verse afectado por el calor, la falta de sueño, la deshidratación o un día complicado de estrés acumulado. La escala de Borg, en cambio, recoge todo eso de forma automática, porque parte de cómo te sientes realmente en ese momento, con todas esas variables ya incorporadas. Por eso muchos entrenadores recomiendan cruzar ambos datos, pues las pulsaciones te dan el número y la percepción te da el contexto.
Ventajas e inconvenientes del esfuerzo percibido
Al trabajar con la escala de esfuerzo percibido, no necesitas ningún dispositivo; se adapta a cualquier persona y refleja matices que ningún sensor capta, como el cansancio acumulado de la semana o el estrés del trabajo. Es, en cierto modo, una segunda opinión que llevas siempre contigo. La otra cara de la moneda es que su precisión depende de la experiencia, por lo que al principio cuesta calibrar bien los valores, y lo que para ti es un 13 puede ser un 15 para otro corredor con menos rodaje. Con la práctica, sin embargo, esa calibración mejora bastante, y la escala de esfuerzo percibido se vuelve cada vez más fiable.
Preguntas frecuentes sobre la escala de Borg
¿Cuántos niveles tiene la escala de Borg?
La versión original cuenta con 15 niveles, del 6 al 20. La versión simplificada tiene 11, del 0 al 10.
¿Qué diferencia hay entre la escala de Borg original y la modificada?
La original usa un rango del 6 al 20, pensado para acercarse a la frecuencia cardíaca esperada. La escala Borg modificada simplifica esos valores a un rango del 0 al 10, más sencillo de recordar y de aplicar mientras corres.
¿Qué es el RPE en entrenamiento?
Es el índice de esfuerzo percibido, una manera de medir cuánto te está costando un entrenamiento según tu propia sensación, sin depender de ningún aparato.
¿Es fiable el esfuerzo percibido para entrenar?
Sí, y así lo confirma la evidencia científica disponible. El esfuerzo percibido es una medida validada y ampliamente utilizada por entrenadores de distintos niveles, siempre que se le dé algo de práctica para aprender a interpretarlo con precisión.
¿Puedo usar la escala de Borg sin pulsómetro?
Sin ningún problema. De hecho, una de sus mayores ventajas es que solo necesitas prestar atención a tus propias sensaciones, sin depender de batería, señal ni ningún dispositivo externo.