Fumar y correr. ¿Puedo dejar de fumar corriendo? 1

Fumar y correr. ¿Puedo dejar de fumar corriendo?

Fumar afecta negativamente al correr. Sin embargo, hay ocasiones en que los fumadores empedernidos, incluso cuando empiezan a correr, no dejan de fumar. Al menos no de inmediato. Pero, ¿cómo afecta el tabaquismo al rendimiento deportivo?

Es necesario analizar cuál es la capacidad respiratoria. De hecho, fumar y el deporte representan una combinación incompatible. Entre los problemas y patologías que se encuentran en los fumadores se encuentran desde la bronquitis hasta el enfisema pulmonar y la enfermedad coronaria.

Un solo cigarrillo es capaz de quemar 30 mg de vitamina C al día. Evidentemente, el rendimiento deportivo se ve afectado considerablemente porque la oxigenación se ve comprometida. En otras palabras, cuanto más se fuma, peor es el rendimiento.

La buena noticia es que en general la gran mayoría de quienes empiezan a correr y son fumadores, dejan de fumar con el tiempo o al menos disminuyen considerablemente su consumo de cigarrillos.

Beneficios de dejar de fumar mientras se entrena como runner

Gracias al correr, se evita el peligro de toparse con la «hambre nerviosa» que suele afectar a quienes abandonan el cigarrillo. Pongámonos en la piel de los fumadores y de los que intentan dejar de fumar.

Inmediatamente antes de encender un cigarrillo, el fumador siente una especie de tensión que desaparece tan pronto como se da la primera «bocanada». Aquí, los que empezaron a correr a menudo han sustituido la «bocanada» por correr y se han dado cuenta de que correr es mucho más relajante que fumar un cigarrillo. 

De hecho, los runners se dan cuenta de que correr está bien durante varias horas y que la necesidad urgente de fumar disminuye significativamente. 

La recompensa de dejar de fumar corriendo

La recompensa, la sensación de gratificación y bienestar de correr son tan evidentes y satisfactorias que lograr una carrera en poco tiempo –tras superar la primera fase de adaptación–, se convierte en parte integral y fundamental del día a día. Correr se convierte en una cita fija –diaria, quincenal o trisemestral–, y muchas veces no conoce obstáculos –corremos incluso cuando llueve–. Inclusive, el humo del tabaco empieza a convertirse en un obstáculo, y casi sin darnos cuenta disminuimos el consumo de tabaco. Hasta dejarlo por completo.

El tiempo que se tarda en hacer esto depende de los casos. Pero la realidad es que no se tarda mucho en pasar de un estilo de vida sedentario del sofá–cigarrillo a un estilo de vida saludable. En un par de meses se puede empezar a correr hasta 15 minutos seguidos y esto permite realizar salidas gratificantes. 

Cuando uno se da cuenta de que al no fumar se corre mejor, reduce la disnea, cesa la tos típica de los fumadores, aquí es que dejar de fumar se vuelve fundamental. La motivación que nos impulsa a dejar de fumar se convierte en: «Dejo de fumar porque corro mucho mejor y si corro mejor, me siento mejor”. Y lo mejor de todo es que es posible llegar hasta el final, es decir, dejar de fumar por completo.

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